Un jueves regido por Júpiter, estaba en la oficina y ya había terminado de realizar un documento. Me  levanté a recalentar mi café y al estarlo disfrutando observé que algunos de mis compañeros del trabajo tenían rostros tensos, otros sonreían forzadamente, otros se veían con el entrecejo fruncido mostrando molestia con lo que estaban haciendo o por el propio lugar donde se encontraban, así como algunos se mostraban silenciosos pero como pensativos y preocupados, y en menor medida observé que otros estaban escuchando música y tecleaban al ritmo de la música, o concentrados realizando sus actividades.

En ese momento, recordé también que encuentro similares características en las personas cuando van caminando en la calle, ya que algunas muestran hombros afligidos, arrastre de pies con las manos en los bolsillos, miradas hacia abajo, viendo el móvil escribiendo o platicando a gritos. Lo cual, dice mucho acerca del estado de ánimo o de la actitud de las personas.

Luego apareció en mi mente, un momento que viví tres semanas atrás mientras estaba en una cafetería sentada y viendo hacia la calle. Era un hombre mayor de 60 años, estatura media, delgado, con cabello y barba canosa, con ropas y zapatos desgastados, pero el caminaba bailando una melodía de Michel Jackson, lo considere de esa manera por los pasos que imitaba del cantante, pero sobre todo se le percibía alegre, estaba viviendo ese momento libremente sin que le importara que dijeran, que lo observaron, el simplemente mostraba una actitud radiante. Por un momento, nuestras miradas se cruzaron y me saludo con una reverencia a lo cual correspondí con una sonrisa levantado la mano derecha e inclinado la cabeza. ¡Ese momento me hizo el día!

Respiro y me preguntó, qué estarán pensando mis compañeros y las personas en la calle para estar en ese estado, sé que esas situaciones no sólo pasan en mi entorno sino que también se perciben en el resto del mundo. Por lo tanto,  ¿Cuáles son esos “problemas” que le preocupan al mundo en general?

 De acuerdo a diferentes encuestas a nivel mundial en los últimos dos años se encuentran los problemas de la salud asociada a la salud mental y enfermedades relacionadas, teniendo la depresión y la ansiedad como las principales que aquejan a la mayoría de las personas a nivel mundial, las cuales son provocadas por preocupaciones que podrían pasar en el futuro. Por tanto, las preocupaciones o “problemas” vienen por la incertidumbre del “qué pasará”, el qué haré si sucede, si pasa, si pierdo, si no lo consigo, si fracaso, si comienzo a envejecer, si no me quiere, si no soy solvente financieramente, si no tengo salud, si mi familia, etc., y todas las tragedias que podrían pasar en el imaginario mundo de cosas que no han sucedido hasta el momento, y que nuestra mente está trabajando en la generación de nefastos pensamientos que atormentan el estar en el presente en el que nunca estamos.

Por otra parte, se estarán preguntando: ¿y si mi preocupación o mi “problema” viene por lo que está pasando en este momento? A lo cual acertaran en decir que el futuro no les interesa ahorita -porque retomarán esos pensamientos  de preocupación y “problemas” futuristas cuando ya hayan resuelto lo que les preocupaba en ese momento-,  porque se encuentran ansiosos por querer resolver lo que les apura en ese preciso momento, y tienen que resolverlo o enfrentarlo, en determinado momento caen en depresión y se sumergen cada vez más en un “problema” que su mente no les permite resolver.

Son situaciones de la propia vida, los acontecimientos del pasado que se traen al presente, el presente que no vives por estar añorando el pasado, y el presente que te aqueja por pensar en el futuro. Esto se lee enfermizo. Si observamos entonces no estamos en el presente casi nunca, por tanto no controlamos nuestros pensamientos y nos dejamos llevar por la mente que nos marea generando trágicas realidades de las cuales nosotros somos los únicos responsables.

La solución a ello no es sencilla, se parte de un reconocimiento de las circunstancias, del saber cómo llegamos a ese punto y qué nos llevó a ello, es decir a esas preocupaciones o “problemas”. Se trata de hablar sinceramente con uno mismo, de reconocerse, de abrazarse, de sentir las emociones y aceptarlas, de sentir compasión y amor hacia nosotros mismos. Se trata de drenar todo lo que nos haga sentir incómodos en nuestros pensamientos y en nuestro corazón, contando con la plena intención del poder dejar atrás lo que se deba dejar atrás y resolver de la mejor manera posible lo que nos aqueja en el momento, a través de la confianza en uno mismo, dirigiendo nuestros pensamientos a la mejor solución y actuar de manera positiva.

El trabajar con tu interior, duele, es una labor consciente y decidida para el mejoramiento del espíritu, de tu cuerpo y de tus pensamientos. Es parte del meditar, qué quiero, cómo lo deseo, cómo lo obtengo, para ello es importante la intención, el sentir con mucha fuerza lo que deseas cambiar, de sentirlo y proyectarlo con tus pensamientos. El corazón y el pensamiento interconectados dirigiéndose a encontrar entre infinitas posibilidades que existen en el Universo la mejor para ti.

Las palabras son muy importantes, cuando mencionas que tienes un “problema”, lo tienes. Es mejor pensar y decir: “estoy solucionando un asunto y se resolverá de la mejor manera, todo en orden y perfecto como el Universo”. Puede ser está frase u otra que consideres, debe vibrar contigo, debes de tenerte confianza y creer en tus palabras convencido de que ya está hecho.

Para cerrar, se trata de crearnos a nosotros mismos un bienestar emocional y para ello se necesita hacer trabajo interior. Nadie lo hará por nosotros, somos seres individuales con experiencias y realidades diferentes. Podemos cambiar nuestro estado emocional de tristeza, depresión y ansiedad por uno alegre, feliz, satisfactorio cuando lo decidamos.  Es una decisión propia el sentirnos bien, saludables, prósperos, con bienestar, tener momentos felices a partir de que nos permitamos crear mejores realidades a través del corazón y nuestros pensamientos. Esto es lo que he escrito en un jueves al mediodía con pensamientos profundos bajo la regencia de júpiter.

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